
En la foto de la entrada anterior presenté a una gatita con hermoso pelaje de intrincado color carey, al igual que este otro.
El pelaje de color carey puede ser bicolor, tal como el Persa carey, que es una variedad negra y roja. Sin embargo, las verdaderamente representativas del color carey son gatas tricolor. Incluso pueden conseguirse variedades hasta de cuatro colores, cuando se les suma el blanco. En Japón, los ejemplares de color carey y blanco son muy apreciados, porque se considera que traen buena suerte.
Una de las peculiaridades del pelaje color carey es que el diseño de las manchas es único e irrepetible. De hecho, si se clona una de estas gatas, saldrá una gata carey, pero con las manchas distribuidas en forma distinta.
Se dice que los gatos carey, de la raza que sean, son muy difíciles de reproducir, porque la genética del cruce siempre da como resultado una hembra. Ello es debido a que el color crema rojizo, que es la base, está ligado al cromosoma X. Y en los casos en que salen machos, suelen ser estériles.
Con respecto al origen, en lugar de las discutidas pretensiones genéticas y geográficas habituales prefiero presentar una leyenda sobre el caso.
Cuenta la leyenda que ……
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