Abril 2007 - Entre perros y gatos te veas
Entre perros y gatos te veas

Los caballos y yo

Caballos asturianosMi mundo animal es mucho más que perros y gatos. Mi amor más temprano fueron los caballos; dicen que desde que abrí los ojos y vi el primero. En mi pueblito montaraz no era difícil, solamente necesitaba asomarme a la ventana.

En una de las visitas a mis padres, un día de comienzos de primavera, hace un par de años, decidí subir con mi papá a las montañas del Rasón, en el Concejo de Aller, Asturias, a donde no iba desde joven. Nos bajamos del auto y yo caminé por una pradera cubierta de flores y verde pastura, deleitándome con la hermosa vista, el aroma y los sonidos. Era volver a la niñez.

Se veían reses por todas partes. Y algo más arriba divisé a unos caballos pastando. Preparaba mi cámara fotográfica, cuando escuché el peculiar ruido de cascos batiendo sobre suelo blando. Toda la manada que hacía unos instantes estaba arriba de la colina, una veintena de caballos, la mayoría yeguas y potrillos, ahora bajaban a todo galope por la suave ladera, directo hacia mí.

(más…)

Rescatando gatos en Mexico

Gata siamesa

Desde la ciudad de Mexico, DF, me llegó un correo electrónico de la señora Pilar Zamora, quien me contó sus sentimientos después de leer mi historia titulada Mucho más que un gato, que ya lleva acumuladas más de 3.000 lecturas.

Por lo que me dijo adicionalmente, no me extraña que la historia de mi gato Mínimo le haya tocado su enorme corazón amante de los gatos, pues lleva varios rescatados de las calles.

Pilar cuenta que tiene una gatita a la que puso de nombre Chiquita. Hace dos años la consiguió su hija, abandonada con otros hermanitos fuera de su escuela. Aún no abría los ojos. Desde entonces el animalito es la adoración de todos en la casa. Ella dice que a Chiquita le encanta compartir con ellos todas las comidas, y que duerme en las camas, que es muy tierna y agradecida.

(más…)

Paseando al gato

Gato paseandoPara Aiko, nuestra gatita siamesa, salir a pasear es un enorme placer.

Yo comencé el día que la vi asomada a una de las ventanas del apartamento, mirando hacia fuera con interés y tristeza; siguiendo con la mirada todo gorrión o paloma que pasara volando, o a los niños del colegio cercano. Porque ella sabía que allá afuera había más vida, aunque no fuera mucha la que ella había visto; ya que las pocas veces que salió, fue metida en un transportín (kennel) de camino al veterinario.

(más…)

El gato peluquero

Gato en el sueloEl ojo percibe mejor las cosas que están en movimiento; las estáticas pueden pasar desapercibidas. Hay muchísimas cosas que vemos, pero que no percibimos conscientemente, simplemente porque nuestro cerebro no les presta la debida atención, por considerarlas triviales o sin interés.

El lugar: calle Chacaito, en Chacaito, Caracas, a pocos metros del Boulevard de Sabanagrande, frente a donde paran los autobuses para Las Mercedes, La Trinidad, Concresa y esos lares.

Yo caminaba distraído, saliendo de una tienda en un pequeño altillo, donde venden celulares y sacan fotocopias, ensimismado en mis papeleos de legalizaciones. Pero me detuve. Algo había captado por el rabillo del ojo, que mi cerebro consideró de interés para mi, y dio el aviso a mi consciente. No sabía lo que era, pero retrocedí un paso y miré al interior de la peluquería.

(más…)

Sin maltrato animal

cerdo, gato y paticosUna de las categorías que tenía planeada para este blog, era una sección de denuncias sobre los casos de maltrato animal, a fin de sacarla de mi primer blog, el principal, El guardián del faro, en donde aparece como Protección Animal. A tal efecto, durante meses estuve suscrito a las Alertas de Google, quien me inundó con gran cantidad de material, a tal grado que quedé tremendamente sorprendido por todo lo que se publica en la web sobre este particular.

(más…)

Temor al veterinario

Gato en su kennelNuestra gatita siamesa Aiko, para quien el veterinario no tenía más que alabanzas debido a su buen comportamiento, ha cambiado radicalmente. Cuando la llevé hace semanas, no quería ni salir de su transportín. Nada más ver el estetoscopio se puso tan arisca que fue imposible que el veterinario se le acercara. Así que decidimos omitir el examen y ponerle la vacuna que le faltaba. Yo la tenía en brazos, y cuando el hombre se acercó con la inyectadora (jeringuilla) en la mano, ella volvió a sacar a relucir su carácter de gato siamés. ¡Hasta tuvo la osadía de esgrimirme frente a la cara una de sus zarpitas con las uñas afuera, amenazadoramente, mientras bufaba y enseñaba los dientes! Fue como si me estuviera diciendo: “No sigas o te doy un zarpazo”.

(más…)