
Hay que haber crecido manejando un vehículo 4×4, para saber todo lo que se puede hacer con uno, fuera de la carretera y sobre ella. Yo aprendí a manejar al volante de un viejo jeep Willys, cruzando barrizales y ríos, por las que entonces (1967) eran unas tranquilas carreteras de tierra, en la zona costera entre Los Caracas e Higuerote, en Venezuela. Años más tarde, poco después de que mi segundo hijo naciera, descubrí las bondades y la versatilidad del espacioso interior de las camionetas rancheras (berlinas) para los viajes en familia; desde entonces, los vehículos monovolúmenes han sido mi elección.



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Hace casi 16 años, Avril González, siendo una niña de 11 años por aquel entonces, de la casa de una tía sacó a escondidas una gatita pequeña, peluda sucia y hambrienta a mas no poder, porque estaba segura de que allí no sobreviviría. Sus padres la aceptaron de inmediato.
El sábado 19 de mayo la 




